Hoy y como suele ser habitual en estos últimos días, he vuelto a recibir una de esas cartas tan extrañas, nada más abrir el buzón allí estaba, otra vez uno de esos sobres. Siempre firmadas con las mismas iniciales "S.P" y sin remitente, como de costumbre la he abierto encontrándome con un texto un tanto escalofirante:"Hoy cuando acudas al trabajo, no cojas el tren
algo podría pasarte"
S.P.
Vaya menuda estupidez, algun graciosillo que no tiene nada mejor que hacer que ir asustando a la gente, aunque bueno ese no era mi caso. Sin más he arrugado el papel y lo he tirado.
Nada más llegar a la estación he tenido un mal presentimiento como si algo malo fuera a pasar y sin querer me han venido a la mente las palabras de esa carta, pero sin hacer caso de esos temores he subido al tren como de costumbre.
Pero cuando solo faltaban unos pocos minutos para llegar a la próxima estación he notado que algo no iba bien, el tren se movía de una forma de lo más extraña y al cabo de unos segundos he escuchado un gran estruendo y a partir de allí todo se ha vuelto negro.
-Señor, ¿se encuentra usted bien?-con un gran esfuerzo he conseguido abrir los ojos,¿dónde demonios estoy? Las paredes son completamente blancas y la habitación en la que me encuentro huele como a desinfectante.
-Si si estoy bien, solo un poco aturdido, ¿que estoy haciendo aquí?- al mirar más detenidamente me de dado cuenta de que el sitio en el que estoy es un hospital y que llevo gran parte de mi cuerpo cubierto por unos vendajes.
-Verá, me es muy dificil decirle esto, pero el tren en el que usted viajaba a explotado, nadie se explica como ha podido pasar- al escuchar aquello mi mente se nubló y de repente me vino a la cabeza la carta, esa maldita carta-Y bueno usted ha sido al único al que se ha podido rescatar con vida.
-¿Cómo dice?-le pregunté apresuradamente-¿Yo soy el único superviviente?
-En efecto, pero bueno usted lo que tiene que hacer ahora es descansar-no sé si me metieron algo en el suero o que, pero lo único que recuerdo es la cara de la enfermera pronunciando esas palabras, antes de caer en un sueño profundo.
He despertado al cabo de pocas horas, algo más tranquilo y relajado pero atormentado todavía por el recuerdo de esa carta.
-Buenas noches señor, aquí le traigo la cena-el ruido de la enfermera al entrar a hecho que me asustara,pero tranquilizandome a los pocos segundos viendo que solo se trataba de ella-Por cierto ha llegado esto para usted- ha dejado un sobre encima de la cama y luego se ha marchado.
Nada más coger el sobre ya sabía que era, no otra vez no por favor, otra de esas cartas....la he abierto y la he leído en voz alta:
"Te lo advertí y no me hiciste caso"
S.P.

No hay comentarios:
Publicar un comentario